Día Mundial de la Poesía

Como cada año, el 21 de marzo celebramos el Día Mundial de la Poesía. Un día señalado en el calendario desde 1999 y que nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre el género poético para que no caiga en el olvido, para que no se considere una forma anticuada de arte y  para promover esta manera de expresión en diversos ámbitos, entre los cuales se incluye la enseñanza.

Este año quería conmemorar este día tan especial para mí con un  “Brindis”, poema escrito por Gerardo Diego entre 1918 y 1925, con el que me siento profundamente identificada.

Debiera ahora deciros: —«Amigos, 
muchas gracias», y sentarme, pero sin ripios. 
Permitidme que os lo diga en tono lírico, 
en verso, sí, pero libre y de capricho. 
Amigos: 
dentro de unos días me veré rodeado de chicos, 
de chicos torpes y listos, 
y dóciles y ariscos, 
a muchas leguas de este Santander mío, 
en un pueblo antiguo, 
tranquilo 
y frío, 
y les hablaré de versos y de hemistiquios, 
y del Dante, y de Shakespeare, y de Moratín (hijo), 
y de pluscuamperfectos y de participios, 
y el uno bostezará y el otro me hará un guiño. 
Y otro, seguramente el más listo, 
me pondrá un alias definitivo. 
Y así pasarán cursos monótonos y prolijos. 
Pero un día tendré un discípulo, 
un verdadero discípulo, 
y moldearé su alma de niño 
y le haré hacerse nuevo y distinto, 
distinto de mí y de todos: él mismo. 
Y me guardará respeto y cariño. 
Y ahora os digo: 
                              amigos, 
brindemos por ese niño, 
por ese predilecto discípulo, 
por que mis dedos rígidos 
acierten a moldear su espíritu, 
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo, 
y por que siga su camino 
intacto y limpio, 
y porque este mi discípulo, 
que inmortalice mi nombre y mi apellido, 
… sea el hijo, 
el hijo 
de uno de vosotros, amigos.

Como veis, Gerardo Diego festeja su nombramiento profesional con sus amigos santanderinos; y lo hace a través de este bello poema compuesto en cinco estrofas de rima asonante y monorrima. En la primera estrofa, el poeta saluda y agradece la presencia de sus amigos; en la segunda y tercera, ofrece información sobre su nuevo cometido como profesor de Lengua y Literatura en un nuevo centro educativo; en la cuarta, expresa el anhelo de hallar a ese alumno que marque la diferencia y haga que su labor merezca especialmente la pena (un día tendré un discípulo / un verdadero discípulo); y en la quinta, se produce el brindis por ese alumno distinto, que inmortalizará mi nombre y mi apellido, en ese trasiego siempre igual y siempre distinto que debe ser el ejercer la profesión de maestro.

Si queréis saber más sobre Gerardo Diego, no dudéis en consultar el siguiente enlace publicado por Javier C. Aguilera en su blog Baúl del Castillo, disponible aquí: http://bauldelcastillo.blogspot.com.es/2013/03/clasicos-inolvidables-xxi-gerardo-diego.html

Ya lo decía Miguel de Cervantes, “La poesía, señor hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad, y en todo extremo hermosa”.

¡Feliz Día Mundial de la Poesía!

 

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