Escritura creativa: cadáver exquisito (2º ESO)

hands-1345059_960_720¡En 2º de ESO hay talento! Así lo ha demostrado el alumnado en la última actividad de escritura creativa. ¿La técnica utilizada? El cadáver exquisito. Os cuento el procedimiento:

Han escogido tres libros al azar, seleccionando, también al azar, un breve fragmento o frase de cada uno de ellos. Después, la parte más difícil, pero la más divertida y creativa: han inventado un microrrelato, de temática libre, en el que debía aparecer la selección realizada previamente.

Como ejemplo del buen hacer literario de esta semana, María Moreno Córdoba, alumna de 2ºA, me ha dado su permiso para compartir su texto escrito. Espero que os guste tanto como a mí.

Gracias a todos por participar.

Anestesia al corazón

El corazón me late tan fuerte que hasta retumba en mis oídos, llega la hora.

–Es su turno señorita– dice el psicólogo clavándome la mirada con curiosidad.

–Me llamo Amanda Smith, tengo treinta y cuatro años y estoy aquí porque mis amigos pensaron que sería bueno que estuviese en un grupo de apoyo. Sufrí maltrato psicológico y físico durante dos años, hasta que decidí que no volvería a escuchar “eres una inútil” de la boca de mi marido nunca más. Al principio todo funcionaba de maravilla, pero desde que alcohol sustituyó a la sangre de su cuerpo, los te quiero a las siete de la mañana se convirtieron en golpes, y sobre todo, en insultos, tan dañinos como el dolor de una estaca en el pecho. Todo aquello era tan normal en mi vida que llegué a pensar que tenía razón, que era una inútil. Cada mañana me encontraba intentando tapar las heridas con maquillaje, pero no puedes tapar el Sol con un dedo, al igual que es imposible camuflar la realidad con un poco de base o pintalabios. Era una noche como otra cualquiera, en la que el dolor vencía a la felicidad. En ese momento decidí que no volvería a pintarme los labios con mercromina y que no quería volver a poner como excusa una caída por las escaleras, la cual nadie creería. Fue entonces cuando puse una denuncia en su contra y no volví a verlo nunca más. Ese hombre me enseñó que los monstruos ya no viven debajo de la cama, que cuando las rosas van acompañadas de espinas pierden su encanto, que a veces el amor puede ser mucho más terrible que la muerte y que hay personas que se dedican a matar sueños y a desgarrar esperanzas.

–¿Cómo has conseguido volver a ser feliz?– me pregunta el psicólogo.

–Creo que no soy la persona más cualificada de esta sala para contestar a tu pregunta– le respondo.

Ya son las seis, la terapia ha terminado, pero aun así el psicólogo insiste en hablar conmigo.

–Me gustaría hablar contigo un poco más, ya que no te conozco demasiado.

–Conoces mis sentimientos, por supuesto– digo en tono cortante.

–¿Puedo ayudarte de alguna forma?– me pregunta.

–No, a menos que sepas cómo anestesiar el corazón.

*   *   * 

Selección:

  • “El corazón me late tan fuerte que hasta retumba en mis oídos”, Need you, de Estelle Maskame. 

  • “Ya conoces mis sentimientos, por supuesto”, Crepúsculo, de Stephanie Meyer.

  • “Creo que no soy la persona más cualificada de esta sala para contestar a tu pregunta”,  Bajo la misma estrella, de John Green.

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Concurso de microrrelatos coeducativos

Las letras escritas y la lucha contra la violencia de género se dan de la mano en el I Concurso de microrrelatos coeducativos “Pilar Jurado: rompiendo el techo de cristal”.

La palabra “microrrelato”, como su nombre indica, hace referencia a un relato brevísimo. Uno de los más famosos microrrelatos de toda la historia lo escribió Augusto Monterroso y consta tan solo de siete palabras:

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”

Como os podéis imaginar, escribir un micrrorrelato requiere un ejercicio de precisión en el lenguaje. Tenéis, por tanto, que ser capaces de encontrar las palabras justas en cada momento, sin olvidar que la gran fuerza de este género narrativo radica en dejar helado al lector en su butaca.
Para participar en el concurso debéis pensar bien una historia mínima relacionada con la violencia de género, eliminar lo superfluo (exceso de detalles y personajes) y, sobre todo, jugar con las palabras.
Por otra parte, quizás os ayude saber que el “techo de cristal” hace referencia a una especie de muro que impide a las mujeres alcanzar metas profesionales y que, en consecuencia, romperlo significa superar la desigualdad laboral y favorecer la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
Como coordinadora del Plan de Coeducación de nuestro instituto y como profesora de Lengua Castellana y Literatura, os animo a participar en este concurso dirigido al alumnado de ESO, Bachillerato y Ciclos Formativos de centros públicos y concertados de la provincia de Málaga.
Las bases del concurso las encontraréis en el tablón de coeducación de nuestro centro educativo (al lado del Aula de Convivencia). Si lo preferís, podéis descargaros las bases haciendo clic en el siguiente enlace: “Bases del concurso de microrrelatos conductivos”. 
¡No perdáis mucho tiempo! Los microrrelatos deberán entregarse antes del 30 de octubre.

ACERTIJO

Hay veces en que nos topamos con textos anónimos y evanescentes que pululan por la red. Algunos de estos textos, los más, caen en el olvido rápidamente después de ser leídos (si es que gozan de tal suerte); pero unos pocos, los menos, son conservados y, al  tiempo, quizá, recuperados. Esto último es, precisamente, lo que me acaba de ocurrir con  uno de esos pocos textos que por algún motivo llamaron la atención, decidiendo, casi instantáneamente, guardarlo en el “baúl de los recuerdos”. Hoy decido sacarlo nuevamente a la luz. Tal vez alguien lo considere adecuado. O no. Puede que caiga en el olvido. Hasta puede que alguien decida guardarlo para utilizarlo en un momento más oportuno.

Me gustaría compartir con vosotros en esta ocasión un acertijo en el que no hay trampas, no hay cosas escondidas, todo está la vista. El único requisito es que no te adelantes a ver la respuesta porque de lo contrario el texto perderá su sentido. Algo más: si no conoces el ejemplo, permíteme una sugerencia. Trata de pensarlo solo porque vale la pena. En particular porque demuestra que lo que crees sobre ti mismo a lo mejor no es tan cierto. O, en todo caso, es incompleto… Sigue leyendo